miércoles, 30 de abril de 2008

Censo Agropecuario


Nos llegó esta carta detallando la preocupante situación del operativo del Censo Nacional Agropecuario:

Señoras y Señores Directores Provinciales de Estadística y Censos:

Este es un llamado, casi un ruego, para lograr que un operativo censal de enorme importancia en las actuales circunstancias del país, como es el Censo Nacional Agropecuario, resguarde los criterios de rigurosidad técnica, seriedad en su organización y desarrollo, y profesionalidad en todos los aspectos que deben conducir su preparación y ejecución. Especialmente el censo debe proteger el criterio básico de los relevamientos estadísticos en el sentido de asegurar el debido resguardo (“secreto estadístico”) sobre la información individual proporcionada y que la misma no será utilizada con fines fiscales de ningún tipo.

Las personas que actualmente están a cargo del INDEC, respondiendo a directivas que tienen finalidades diversas a las que son tradicionales en todos los censos agropecuarios, han decidido lanzar a los censistas a campo el próximo 2 de junio. Ni qué decir sobre las convocatorias y selección de personal, la toma de conocimiento de múltiples cuestiones operativas, la recepción de documentación, las imprescindibles tareas de capacitación y evaluación de censistas, etc., etc., cuando resta poco más de un mes para la fecha comentada.

Aparentemente, el objetivo central no es el censo en sí, por eso la inusitada premura en ponerlo en terreno, sino efectuar un relevamiento de los productores de soja y girasol al efecto de reunir parte de la información necesaria para implementar el sistema de reintegros dispuesto por las Resoluciones 284 y 285 del Ministerio de Economía y Producción, publicadas en el BO del día de la fecha, amén de otras finalidades que se pondrán en evidencia cuando se conozca el formulario específico que adosará la ONCCA y que tendría el carácter de declaración jurada. En otras palabras, se pretende utilizar todos los recursos previstos para el censo con el objeto de montar sobre él la ejecución de un relevamiento con finalidades fiscales, totalmente extraño a un operativo estadístico. Esto no quiere decir que no sea lícito que el Estado realice cualquier compulsa que considere necesaria para reunir información y ejecutar una determinada política. Pero en este caso deberían ser directamente la ONCCA o la AFIP quienes lleven adelante ese relevamiento, sin contaminar gravemente un operativo que tiene finalidades inmediatas exclusivamente estadísticas.

Por otra parte, el lanzamiento del censo es extemporáneo, ya que contraviene la convención del “período de referencia” del 1° de julio del año 2007, en este caso, al 30 de junio de 2008, e incluso la fecha de referencia para registrar las existencias ganaderas, que ha sido establecida en todos los censos y encuestas anteriores, al 30 de junio del año en que se realiza el operativo, y esto es casi una regla. En otros términos, como ustedes saben, para efectuar una medición que resulte comparable y compatible con los censos anteriores, el censo no debería comenzar antes del 1° de julio de 2008.

Más aún, a la fecha que se ha anunciado, todavía muchos agricultores de la región pampeana se encontrarán recolectando la cosecha gruesa, lo mismo que estará ocurriendo en otras regiones en cultivos como el algodón y la caña de azúcar, por ejemplo. Son circunstancias que contribuyen a dificultar la colecta de datos, bien porque los informantes no están disponibles o simplemente porque cierta información aún no estará madura.

Si todo esto no constituyera de por sí un grave conjunto de anomalías, el desatino se completa con la pretensión de comprometer enormes recursos humanos y materiales para lanzar un censo en medio de un conflicto de proporciones pocas veces vistas entre un gobierno y los sujetos sociales de quienes se espera brinden la información de buen grado, no sólo porque tengan obligación legal de hacerlo. En toda etapa pre-censal se realizan tareas de motivación, acercamiento a las instituciones representativas sectoriales, contactos con referentes que tienen predicamento sobre los productores e informantes, campañas de información, difusión y publicidad adecuada, en fin, se trata de construir un ambiente de cierta armonía para lograr la máxima cooperación de todos los involucrados. Hoy la situación es exactamente la opuesta, incluso existe una campaña publicitaria negativa sobre amplios sectores de la actividad agropecuaria. Todo ello, por si fuera poco, en un marco de descrédito del INDEC que no reconoce ningún antecedente. Cabe preguntarse con qué ánimo serán recibidos los censistas, si lo son, por productores, administradores e informantes diversos, directamente o indirectamente involucrados en un operativo de esta naturaleza. El nivel de rechazo puede alcanzar proporciones nunca registradas.

Que estas acciones, de quienes están impulsando un operativo que contraría los criterios que deberían guiarlo, son también contrarias a la racionalidad propia de un organismo que dice de si ser “rector del sistema estadístico nacional”, da cuenta el desplazamiento y confinamiento en una especie de “ghetto”, de más de la mitad del personal técnico de la Dirección de Estadísticas del Sector Primario del INDEC por negarse a colaborar con este engendro o simplemente porque no se los considera “confiables” para los designios de los responsables. Esto incluye la separación de la coordinadora del censo y también de la directora, de toda injerencia en el mismo. Vale señalar que esos ¿responsables? no son precisamente quienes tendrán, valga la redundancia, la responsabilidad directa de ejecutar el operativo, sino que éste recaerá sobre los agentes públicos locales, coordinadores, supervisores y censistas.

Estas líneas no están guiadas por ningún interés político partidario o particular. Nada de eso. Solamente postulan la defensa de las estadísticas públicas y la aplicación de principios elementales de diseño, organización y ejecución de los programas estadísticos, en este caso del CNA’08. Las Directoras y Directores provinciales tienen en sus manos la posibilidad de poner un poco de cordura en esta crítica circunstancia, más allá de la posición política que tengan, planteando con firmeza al menos tres condiciones mínimas:

1. Que se postergue toda salida a campo para después del 30 de junio y en lo posible estas salidas comiencen no antes de fines de julio, cuando van concluyendo las tareas de cosecha y se disipe, si es que ha podido hacerse, la tensa situación actual,

2. Que se excluya todo formulario proveniente de organismos que persiguen la búsqueda de información con fines fiscales porque no compete a las oficinas de estadística recolectar información orientada a dichos fines y, por otra parte, las oficinas de estadística provinciales tienen convenios con el INDEC, no con la ONCCA o la AFIP,

3. Que se constituya una mesa de diálogo con todas las organizaciones del sector agropecuario, no sólo las conocidas cuatro entidades gremiales, universidades, asociaciones profesionales, organizaciones no gubernamentales, etc., para lograr acuerdos y consensos que comprometan un apoyo activo de todas ellas a fin de legitimar ampliamente el censo.







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sábado, 26 de abril de 2008

Las tareas del nuevo INDEC(Instituto Nacional de Engaño y Coerción)

El INDEC de hoy es, claramente, una gran lupa de las desventuras del país. La irrealidad que comenzó invadiendo los pasillos del IPC y luego al resto del instituto, ha inundado las calles y las rutas del país. La extremadamente enérgica y extremadamente encumbrada decisión de ignorar las realidades palpables por cualquier ciudadano, parecen haber superado ampliamente los límites del sentido común y la salud psíquica de la población y de los propios gobernantes. Y se tiene al Instituto de Estadística virtualmente “dado vuelta”, o peor: a la deriva absoluta.
El Instituto es hoy manejado por una persona que se presenta como ex policía de la provincia de Buenos Aires (Brahim), quien no duda en aplicar técnicas de terror para intimidar a sus interlocutores dentro del instituto: desde funcionarios de mediano rango, pasando por técnicos y el resto de los empleados de carrera en el Instituto. Intimidarlos para que autocensuren sus propias “mediciones”. Los argumentos metodológicos parecen ser válidos cuando los resultados no resultan “incómodos”, en cuyo caso existen infinidades de objeciones aplicables, o simplemente el maltrato llano. No es una novedad que las autoridades quieren convertir al Instituto en un Instituto de propaganda. Sin embargo, en este absurdo derrotero contra el sentido común, siempre tenemos novedades.
Nadie está ajeno tampoco al grave conflicto rural disparado por la aplicación de un régimen de retenciones móviles, crisis que desencadenó en 20 días de paro, cacerolazos, actos masivos, ciudades enteras cubiertas por humo y una maraña de enfrentamientos exagerados, reflejo de una administración poco afecta al consenso, el diálogo y la negociación. Como parte del cronograma de 2008, debería efectuarse en pocos meses el censo agropecuario. Al respecto, han circulado denuncias de discriminación laboral que se vienen realizando, como el desplazamiento de las responsables del sector por largos años y la prescindencia de los técnicos con experiencia que vienen trabajando en el censo, quienes fueron separados con una mampara de los obsecuentes y colaboracionistas. Pero es sumamente preocupante la versión que indica la inclusión de una declaración jurada ante la ONCCA(Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario) en la encuesta, convirtiendo a un operativo estadístico indispensable para conocer la realidad del sector en una abierta provocación policíaca, tergiversando cualitativamente la naturaleza de la encuesta. Además, el soprendente adelantamiento del operativo, que supuestamente se realizaría a las apuradas a mediados de mayo, parece evidenciar el nuevo rol al que pretenden destinar al INDEC. Desoyendo los unánimes pedidos de solución a la crisis de credibilidad, las autoridades redoblan la apuesta y pisan el acelerador tapándose los ojos.

Ya nadie cree al INDEC, y al gobierno esto no parece molestarle. Pero ya no parece ser tan fácil ignorar la realidad: hasta el (ex) presidente se animó a hablar de precios: “Sepan que los precios subieron por el desabastecimiento y los cortes de ruta”, dijo en el acto que marcó su ungimiento como líder del Justicialismo. El jóven y efímero ex- Ministro de Economía, Lousteau, mencionó al tema de la inflación como un peligro el día antes de ser destituido. Nadie le cree al INDEC, aunque esta semana hayan informado un número alto para el IPC de la provincia de Santa Fe, parecido al número del mismo mes de la provincia de San Luis. La fiabilidad de un indicador no está dada por su valor sino por las características de su proceso de elaboración.

El INDEC es una lupa de los problemas del país, y tal vez sea un buen lugar para comenzar a modificar las coincidentes fallas de gestión que analistas de todo el espectro ideológico coinciden en identificar. La recuperación de credibilidad no va a llegar prontamente, pero mientras antes se rectifique el rumbo, menores son las consecuencias nefastas que evidencia este modelo de gestión, que no sondea en la realidad para tomar decisiones y que hace un culto de la irracionalidad y la arbitrariedad.

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Reconocimiento de la Junta Interna ATE-INDEC

Finalmente, el Ministerio de Trabajo resolvió a favor de la Junta Interna ATE-INDEC, a 6 meses de su impugnación por la Directora del INDEC, Ana María Edwin. Es un gesto de racionalidad para celebrar, en medio de un conflicto muy complejo.
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martes, 8 de abril de 2008

Fecha de Vencimiento

Este conflicto inédito en el país (y probablemente a nivel mundial) estuvo caracterizado, justamente, por una cantidad de situaciones inéditas en su momento:

  • el ministro del Interior criticando al piquete como metodología de expresión
  • el jefe de gabinete deshonrando su propia firma al no cumplir las actas suscriptas
  • las fuertes críticas por parte de los distintos grupos de madres de Plaza de Mayo al "Gobierno de los Derechos Humanos"
  • Se dictó una conciliación obligatoria que no retrotraía los hechos al comienzo del conflicto originador del paro (el desplazamiento de la responsable de la EPH, Cynthia Pok)
  • 2 fiscales realizaron sendos pedidos de indagatorias, manifestando incluso públicamente que la manipulación estaba demostrada, y el juez no se ha expedido luego de un año de comenzadas las investigaciones(bueno, este hecho probablemente no sea inédito)
  • Y segurmente muchas más que no recuerdo en este momento



Entre todas estas circunstancias, se destaca la impugnación por parte de la Dirección del INDEC ante el Ministerio de Trabajo a la también inédita Junta Interna de Unidad, Lista Nº1 Carlos Fuentealba, legítimamente elegida por el 75% de los afiliados a ATE. Si bien las autoridades del INDEC tampoco recibieron en varias oportunidades a los delegados de la junta anterior, que no había sido víctima de la discriminación gremial, no deja de sorprender la total falta de legalidad y responsabilidad en el accionar de las autoridades con respecto al conflicto.
Hoy, Miércoles 9 de Abril, vence el plazo de cobertura gremial para los delegados electos y el Ministerio de Trabajo cumple 6 meses de silencio cómplice con respecto a esta medida autoritaria. No es más ni menos preocupante que todo lo que ocurrió y ocurre con respecto a la crisis del INDEC, que es una crisis del país: El sistema institucional de la Argentina parece no existir cuando tiene que manejar algún tema relacionado con la deteriorada oficina de estadística. En una especie de agujero negro de la justicia y la razón, el aparato del estado ha tenido que alterarse para poder convalidar las mentiras que emite cotidianamente el Instituto. Mentiras que cubren más mentiras, la sociedad ya no parece estar dispuesta a seguir escuchándolas y una vez más, repetimos: es hora de que cese el manejo irracional de la crisis de las Estadísticas Públicas y la persecusión a los trabajadores que luchan por preservar un patrimonio del pueblo.


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miércoles, 26 de marzo de 2008

Estructuras demagógicas

Plutocracia (del gr. πλουτοκρατíα, gobierno de los ricos). Preponderancia de los ricos en el gobierno del Estado. Predominio de la clase más rica de un país.


Democracia (del gr. δημοκρατíα). Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.

Demagogia (del gr. δημαγωγíα). Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.

Entre los distintos argumentos que las autoridades intentaron esgrimir para justificar la injustificable destrucción de las estadísticas públicas, y en particular del Índice de Precios al Consumidor, está el pseudo metodológico referido a un supuesto sesgo plutocrático del IPC.





Plutocrática es una de las maneras en que se puede llamar a la forma en que se construyen las estructuras de gastos (es decir, la distribución del gasto total entre distintos grupos de bienes y servicios) que determinan la ponderación con que cada producto participa en el cálculo del índice. Las estructuras “plutocráticas” surgen de sumar el gasto del total de los hogares en cada bien o servicio, y dividirlo por el gasto total del conjunto de los hogares. De esta manera se obtiene una estructura promedio, que representa el peso que cada artículo tiene en el gasto total. El nombre surge del hecho de que, con esta fórmula, los hogares pesan según su nivel de gasto en la estructura promedio. Es decir, mientras más gasta – más rico es - un hogar, más va a incidir su estructura de gastos en la determinación de la estructura promedio.

En este discurso, las estructuras “plutocráticas” aparecen contrapuestas a las estructuras “democráticas”, que consisten en calcular, a nivel de cada hogar, la participación de cada gasto en el total, y luego hacer un promedio del porcentaje que representa cada uno. En este caso, el nivel de gasto de cada hogar no incide en el peso que éste tiene en la determinación de la estructura promedio, por lo que los hogares que menos gastan – los más pobres - estarían mejor representados. Si las estructuras de gasto se calculan de esta manera, el resultado parece mostrar una situación en la que el bienestar de los hogares es menor: mientras más pobre es una sociedad, mayor es el porcentaje del gasto total destinado a alimentos, y menos lo que puede destinar, por ejemplo, a esparcimiento o educación.


Gráfico: Estructuras de gastos de los hogares




Fuente: Elaboración propia en base a ENGH 1996/1997 - INDEC

El “sesgo plutocrático” del que se habla se refiere, entonces, al hecho de que en esas estructuras están mejor representados los hogares que más gastan.

Ambos tipos estructuras son indicadores válidos, que muestran cosas diferentes. Mientras que las estructuras “plutocráticas” indican la forma en que se distribuye el gasto agregado de las familias en una economía, las estructuras “democráticas” son un indicador de las condiciones de vida medias de esos hogares. Si se analizan las diferencias entre ambos, se obtiene una aproximación a la distribución del bienestar. Cuando ambos indicadores difieren mucho, es porque los hogares más ricos pueden gastar mucho más que los hogares más pobres, de manera que su peso relativo cambia significativamente según se sumen los gastos o se promedien los porcentajes de gasto que cada hogar destina a satisfacer diferentes necesidades. Al ser indicadores diferentes, los usos que se les pueden dar son, obviamente, distintos. Por lo tanto la forma en que se calculen las estructuras depende del uso que se les quiera dar.

El IPC es un indicador de la evolución general de los precios, que se utiliza como insumo para las Cuentas Nacionales y como indicador para realizar, entre otras, políticas monetarias (por ejemplo, para decidir cuántos billetes y monedas deben ponerse en circulación para satisfacer las necesidades de efectivo de la economía). Como indicador macroeconómico, debe tener en cuenta las magnitudes agregadas, que dan cuenta del comportamiento de la economía en su conjunto. Es por esa razón, entre otras de orden técnico, que los IPC se calculan, no sólo en Argentina, en base a ponderaciones que surgen de estructuras de gasto “plutocráticas” y esto no significa en absoluto que no se tenga en cuenta lo que ocurre con los hogares más pobres, ya que la situación relativa de los distintos grupos de hogares puede evaluarse, también, a partir de estos índices, como explica un documento de la comisión técnica de ATE-INDEC. Pero no debe olvidarse que el objetivo fundamental del IPC sigue siendo dar cuenta de la evolución de la inflación, y no de las condiciones de vida de la población.

Reemplazar un IPC “plutocrático” por otro “democrático”, no equivale a democratizar el acceso al bienestar, sino a perder un indicador macroeconómico fundamental para el diseño de políticas económicas y sociales, que son las herramientas de las que disponen los gobiernos para incidir en la distribución del ingreso y las posibilidades de consumo de todos los hogares. Pero además, y como dijimos en varias oportunidades, la disponibilidad de más indicadores es bienvenida, mientras esto no implique la pérdida de los indicadores previamente existentes, y mucho menos la destrucción lisa y llana de la credibilidad institucional.

Estos términos técnicos, enunciados de manera irresponsable, sin explicar qué es lo que hay detrás de cada uno de ellos, y aprovechando la carga valorativa implícita que llevan en su uso vulgar, se están utilizando para engañar y ocultar la torpeza de las acciones autoritarias que se están llevando a cabo en el INDEC hace ya más de un año, y seguir postergando la verdadera discusión metodológica que las autoridades se empecinan en evitar. Es una muestra más de la perversa retórica que busca esconder las desigualdades en argucias estadísticas, ocultando la realidad, de la misma manera que eligieron intervenir un indicador, argumentando que se encontraba desactualizado, para difundir mentiras cuando empezó a devolver resultados incómodos.



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