viernes, 22 de febrero de 2008

Las prácticas de terror en el INDEC

Es probable que mucha gente esté cansada de escuchar sobre el conflicto del INDEC, dé por sentada la manipulación y piense que dedicarle tanto espacio en los medios puede ser funcional para tapar otras noticias. Después de todo, tener estadísticas públicas confiables no genera riqueza per se, y existen países cuyas estadísticas públicas no generan confianza en la comunidad internacional (por ejemplo, la tasa de crecimiento de la economía China) y sin embargo nadie se preocupa demasiado. De hecho, es común que los ciudadanos de distintos países, incluso del primer mundo, sospechen que sus estadísticas públicas son manipuladas. Existen motivos bien explicados en la primer clase pública que realizaron trabajadores del INDEC (PDF) para que se instale la sensación de que las estadísticas no reflejan las situaciones de cada individuo. Es por eso la necesidad de garantizar la transparencia en el proceso de elaboración con discusiones públicas, cargos estables, concursos públicos, etc ...
Sin embargo, en el caso del INDEC no existen sospechas de manipulación: la opinión pública tiene certeza de que el IPC de 2007 no representa en absoluto la inflación de los bolsillos de nadie. Y el hecho de que exista tal nivel de desconfianza en esta institución pública, afecta gravemente a la credibilidad de todo del gobierno que intervino y del estado en general.


Los trabajadores del INDEC no hemos dejado de denunciar públicamente las prácticas de terror que son necesarias para llevar adelante la manipulación y prácticamente todas las organizaciones de derechos humanos se han manifestado al respecto. El jueves 21 se realizó una asamblea en el hall del INDEC, tuviéndose que desarrollar en medio de matones que desde la mañana copaban el espacio físico en el que se desarrolla el ámbito de participación genuino y abierto a cualquier trabajador del Instituto. Con cantos, amenzas y golpeando las paredes intentaron nuevamente amedrentar a los trabajadores que se reúnen para discutir cómo enfrentar a la intervención. Pero, esta semana el endurecimiento se ha manifestado con interrogatorios de parte de Hernán Brahim, quien se presenta como subdirector y ex policía de la provincia de Buenos Aires y pregunta a los interrogados seleccionados:

  • si desarrollan alguna militancia política
  • dónde la desarrollan
  • si sus padres militan o militaban en alguna agrupación
  • qué piensan sus jefes sobre el conflicto
  • qué piensan sus compañeros sobre el conflicto

Definitivamente, el conflicto cada vez se agrava más. Dentro del INDEC se aplican las prácticas de los estados autoritarios. Como hace meses, reiteramos que es urgente que cese esta intervención policíaca y absurda de un organismo técnico. El "gobierno de los derechos humanos" no puede permitirse métodos de la dictadura, como los calificó Hebe de Bonafini, y debe expulsar a los matones como Brahim, Sampino y su patota.

La discusión de las paritarias tiene una conflictividad excepcional, al no contarse con una herramienta confiable que permita conocer la evolución del poder adquisitivo del dinero: los poderosos quieren que los trabajadores asuman el costo de la manipulación. Los problemas económicos son reales y mientras más se dilate su diagnóstico, más caro será el costo que paguemos todos. La lucha por la defensa de las estadísticas públicas es parte de la lucha por los derechos de todos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

putos dejen de patotear. son 5 gatitos. trabajen que lo unico que necesitamos es laburar. dejen la politica o haganla en otro lado

valeria dijo...

Qué triste lo del señor anónimo, que tiene voz y palabra para la agresión, pero olvida escribir su nombre; que hablar de laburar pero omite decir dónde lo hace él.
Qué es esto señor anónimo, ¿el "ring-raje"?, ¿la "cachada telefónica"?
No señor anónimo, seamos grandes. Creamos en la democracia como posibilidad de expresión y discenso. Creamos que es posible y necesario el reclamo y la denuncia en el marco del espacio del trabajo. O si no, dónde se constituyen nuestras vidas, nuestras identidades? Ah... olvidaba, usted es señor anónimo.